Empresa Familiar

El pasado Jueves, día 10 de Marzo, asistí en la Cámara de Comercio de Oviedo, a un seminario impartido por Begoña Fernández Vaciero, Directora de la Consultoría de Vaciero, S.A, bajo el título “Claves para la profesionalización de la Gestión de las Empresas Familiares”.

No puedo menos que empezar expresando mi admiración por la ponente, por la gran calidad de las charlas a las que he asistido y que han sido impartidas por ella.

Comenzó expresando un dicho popular evidente en las empresas familiares “Padres millonarios, Hijos caballeros y Nietos limosneros”; y es que tantas empresas familiares conozco y tan desestructuradas que no puedo más que reconocer la evidencia de su significado.

Siempre pensé que ser miembro de un empresa familiar era lo mejor que te podía ocurrir, pues aprendías de tú propia familia, que había levantado con tesón y esfuerzo un negocio que había llevado a dar empleo a otras familias, además de mantener a la que tú perteneces. Y una vez aprendido el negocio, con esa fortaleza, podías adquirir el compromiso de crecer, tanto la empresa, como tú y tu familia. Para mí durante mucho tiempo fué una evidencia, pues comencé a trabajar en una empresa de mi familia, de la cual me siento orgullosa, y la cual permace en el mercado a día de hoy; pero, además, con lo aprendido me lancé con mi propia empresa que he ido desarrollando en diferentes ámbitos (asesoría de empresas, agencia inmobiliaria y administración de fincas), www.asvencon.com, y que va creciendo poco a poco.

Con el tiempo este mito fué decayendo, ya que he visto como empresas, de reconocido prestigio, al pasar a la siguiente generación se han hundido o están camino de ello, pues sus nuevos miembros no adquieren un compromiso ni con la empresa, ni con su familia, ni con ellos mismos (que es aún más grave).

De hecho cuando se estudia detenidamente la contabilidad de una de estas empresas, se observa como esta se descapitaliza, fundamentalmente, a través de grandes sueldos y la adquisición de grandes vehículos.

Por ello, me parece interesante destacar que las empresas familiares tienen la obligación, no sólo de crear un proyecto de futuro, sino definir que es lo que quieren en el mañana sus miembros y “engancharles” en el proyecto.

Sobre el Autor: María Jesús Conde

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