Retenciones en las nóminas

Existe la mala costumbre de no recalcular con frecuencia las retenciones de las nóminas de los trabajadores, y dejarlo para final de año o para el finiquito, lo que lleva a grandes sorpresas tanto para la empresa (que tiene que afrontar el pago de esas retenciones de una sóla vez) como para el trabajador (que en ese momento ve como la nómina de ese mes o el finiquito disminuyen considerablemente en su importe. Por eso, tengo por norma recalcular las retenciones mensualmente, para evitar sorpresas de este grado a los clientes.

Muchas empresas que regularizan las retenciones de una sóla vez, al analizar el elevado importe a que estas ascienden, toman la decisión de no retener al trabajador la cantidad resultante, a fin de evitar un desembolso tan elevado en el pago del impuesto (ahora a través del Modelo 111, el cual a estas alturas del año muchos siguen pensando en el Modelo 110), lo que es un gravísimo error, pues tiempo después recibirán la oportuna liquidación de Hacienda reclamándoles la diferencia entre lo efectivamente retenido y lo que realmente tuvo que ser, sin olvidar los consiguientes intereses de demora, recargos y posibles multas.

Pero, es más, la gran mayoría de las empresas desconocen que con posterioridad al pago obligado a Hacienda de estas retenciones dejadas de ingresar, pueden proceder a interponer la oportuna reclamación al trabajador a fin de que este reintegre a la empresa el importe de las retenciones dejadas de retener, pues al fin y al cabo el trabajador se benefició de una negligencia empresarial que no le correspondía.

Os recomiendo leer la Sentencia del Tribunal Supremo 1637/2011, de 15 de Marzo de 2011, que hace un análisis exhaustivo de este hecho y de los plazos de prescripción en la reclamación.

 

Sobre el Autor: María Jesús Conde

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